Pequeños trucos

jueves, 9 de mayo de 2013
Cuando tenemos a nuestro cargo a personas con alguna enfermedad neurodegenerativa, surgen muchos conflictos que hay que resolver improvisando; cada uno tenemos nuestros propios recursos, no todas las personas somos iguales y lo que funciona con una puede convertirse en desastre con otra.
Por ejemplo, el otro día, una de nosotras comentaba que el familiar que tiene a su cargo se despertó por la noche y empezó a llamarla, al acudir para ver que ocurría y comprobar que simplemente era desvelo recurrió a algo que, conociendo a su familiar, intuía no podía fallar:
- mira, - le dijo - es una pena que estés dando vueltas intentando dormir, tengo ropa para coser y planchar, podías levantarte y ayudarme.
A esta proposición, el familiar respondió:
- no, será mejor que me quede aquí a ver si cojo el sueño.
Salió de la habitación dejando la luz encendida, porque sabe que la oscuridad la desconcierta, y no volvió a escucharla hasta la mañana siguiente. Esta vez, había dado con la solución.
No siempre se trata de resolver conflictos, también hay que saber entretenerles y no es nada fácil puesto que muy pronto cansan de cualquier actividad. Algo que suele funcionar con la mayoría, es cantar. Yo misma, echo mano de este recurso casi a diario y no creáis que el repertorio es amplio pero podemos repetir canciones sin ningún problema, asimismo, cuando quiero desviar la atención por algún enfado, comienzo, poco a poco, a entonar algún tema que le guste especialmente hasta que logro que se incorpore, y lo que empezó como pataleta, acaba con música, baile y risas.
A otras personas les funciona ponerse con ellos a colorear o que les vayan pasando las pinturas y les digan que color necesitan en cada momento, mientras ellos colorean. 
Ante situaciones de enojo o repetitivas, es mejor desviar la atención hacia otro tema que les guste; podemos encomendarles tareas que, aunque no tengan sentido, van a mantenerlos activos durante un tiempo.
 Al principio de la enfermedad, nos resulta mucho más difícil por falta de entrenamiento, pero con el tiempo, nos convertimos en verdaderos expertos y, aunque podemos fallar, solemos salir victoriosos, lo cual, no deja de ser un estímulo.
En definitiva, es cuestión de ir probando y, conociendo un poco las debilidades y gustos de nuestros dependientes, seguro que todos encontramos ese truco infalible que nos ayudará a que todo sea más llevadero.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

El conocimiento de vuestro familiar(quién mejor que vosotras...) y la experiencia que atesorais a lo largo de este proceso os convierte en cuidadoras de lujo que saben proporcionar actividad para mantener ocupada a la persona, distraer con actividades que les resulten significativas y también resolver situaciones más delicadas.
El refuerzo que supone este éxito es valioso para vosotras y sirve también para animar a quien se encuentre ahora iniciando el camino. Sois geniales!
Diana

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